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Las lentillas que regeneran las células del ojo

El futuro de la óptica:
Las lentillas que regeneran las células del ojo

Sufrir daños en la córnea puede acabar con nuestra visión. (Corbis)

Los días de los trasplantes de córnea pueden estar contados. Un nuevo descubrimiento puede cambiar para siempre los métodos que utilizamos para corregir nuestras deficiencias en la vista, ya que un grupo de investigadores británicos ha creado unas lentes que ayudan a reparar nuestros ojos. Publicado esta misma semana, el estudio llevado a cabo por un grupo de científicos de la Universidad de Sheffield en Inglaterra señala que han desarrollado unas lentillas que no sólo corrigen los problemas de visión (como las comúnmente utilizadas), sino que además subsanan poco a poco estas deficiencias.

La herramienta empleada en este proceso es un pequeño disco de material degradable que se coloca sobre la córnea y que está compuesto por células madre, que se reproducen de manera automática permitiendo que el cuerpo corrija sus propias fallas. Esto ocurre cuando las células de la lentilla, que mimetizan la estructura del ojo, comienzan a producir una delgada membrana que contribuye a la aparición de nuevas células en el órgano visual. Dado que las células madre son las que regeneran los tejidos, permiten regenerar aquellas partes del ojo dañadas. Algo que funciona en los casos en los que la córnea haya sido dañada, una de las causas más habituales de pérdida de vista y que hasta la fecha no podía ser paliada más que por cirugía.

Una nueva esperanza

A partir de ahora, los pacientes que hayan sufrido algún daño en su córnea podrán utilizar el nuevo dispositivo. La cirugía que hasta el momento se había empleado para estos casos es exitosa en un 90% de los casos, ya que los índices de rechazo son bajos, aunque dependía en un alto grado de las posibilidades de encontrar el donante apropiado. Se producen aproximadamente al año unos 100.000 trasplantes de córnea en todo el planeta, y alrededor de un millón y medio de personas pierden la visión por esta causa.

Las células madre tomadas del ojo bueno del paciente se almacenan en el anillo exterior
Este nuevo descubrimiento permite facilitar (y seguramente abaratar, como señala el doctor Frederick Claeyssens) el proceso, porque incluso el tratamiento alternativo empleado para estos casos, consistente en la introducción de células madre de un donante en el ojo del paciente, requiere la existencia de una compatibilidad con la membrana ocular de otra persona. Uno de los problemas que solía tener dicho procedimiento es que, si bien funcionaba en el tiempo inmediatamente posterior a la operación, con el paso de los años la posibilidad de que el ojo terminase rechazando dichas células aumenta significativamente. Este nuevo disco tiene la particularidad de que permite proteger dichas células, de manera que no sean rechazadas y puedan completar su trabajo de reparación.
Además, las células madre se obtienen del propio ojo sano del paciente. Como señala la doctora responsable del grupo de investigación, Ílida Ortega de la Facultad de Ingeniería, “el disco está conformado por un anillo exterior que contiene una bolsa donde las células madre tomadas del ojo bueno del paciente se almacenan. El material que se encuentra dentro de este anillo es más frágil, por lo que se degrada más rápidamente y permite que las células del anillo reparen la córnea”.
Una comercialización viable
Las primeras pruebas comenzarán a llevarse a cabo en India, como señala la investigación publicada en la revista científica Acta Biomateralia, ya que en el estudio han participado diversos científicos del Instituto del Ojo en la ciudad india de Hyderabad. Pero la competencia que este grupo de investigadores va a afrontar parece ser alta, ya que no son los primeros en obtener resultados semejantes. Unos científicos australianos publicaron en 2009 un estudio en el que señalaban que estaban en disposición de diseñar unas lentillas como las presentadas por los investigadores británicos, y que permitían curar “en apenas dos semanas” este tipo de defectos en la vista.
Según presentaban en su estudio, dos de cada tres pacientes que habían sido sometidos al tratamiento habían conseguido pasar de ser “totalmente ciegos” a poder leer e, incluso, a superar un examen de conducir, como ocurrió en uno de los casos presentados, aunque todavía está por confirmar de manera definitiva la estabilidad de estos tratamientos.
Héctor G. Barnés

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