Problemas de visión durante el embarazo

Aunque nos solemos preocupar por otros aspectos de la salud durante el embarazo, como la nutrición o la piel, el embarazo también puede traer cambios en los ojos que afectan a la vista, incluso si no son tratados de forma adecuada, pueden desencadenar enfermedades visuales.

El sistema ocular se puede ver alterado porque hay cambios hormonales, y una molestia tan frecuente como la retención de líquidos puede afectar a la vista. Especialmente si ya se han tenido problemas oculares, es importante llevar un adecuado control durante el embarazo y acudir a alguna revisión.

Edema ocular

El aumento de volumen sanguíneo y los cambios en sus propiedades hacen que se acumule líquido en los tejidos. Por ello son habituales la hinchazón de tobillos y pies, aunque también pueden verse afectados las manos y el rostro. En este contexto puede surgir el edema ocular, que puede provocar visión borrosa leve.

Si junto a la hinchazón de las extremidades se dan dolores de cabeza frecuentes y prolongados, inflamación, dolor agudo bajo las costillas, o problemas de vómitos, visión borrosa o vértigo podemos estar ante síntomas de preeclampsia, por lo que se debe acudir al ginecólogo inmediatamente.

Miopía durante el embarazo

Además, durante el embarazo algunas mujeres que nunca han tenido miopía pueden llegar a presentarla y aquellas que tengan miopía preexistente pueden experimentar un incremento: aproximadamente en el 10% de las mujeres, la miopía se agrava en el embarazo. Es conveniente revisar la graduación de las gafas si los cambios son grandes, y evitar tareas como la conducción nocturna si existen problemas de visión.

En el caso de las mujeres con miopía alta, están predispuestas a sufrir desprendimiento de retina, en especial en la época periparto y en el parto, aunque no es una afección común.

Existen varios tipos de desprendimiento de retina, y la resolución del proceso dependerá del grado de afectacción macular, siendo en algunos casos preciso la terapia láser o incluso la cirugía. En los casos de embarazo, la resolución suele ser espontánea a finales del tercer trimestre o tras el parto, con recuperación de la agudeza visual.

Y es que en la mayoría de las mujeres, la miopía vuelve a la normalidad unos meses después de dar a luz. Sin embargo, en alrededor del 20% de los casos la refracción puede permanecer después del parto.

Retinopatía en el embarazo

La retinopatía es una enfermedad no inflamatoria que afecta a la retina, y una de las retinopatías más comunes es la retinopatía diabética, una complicación de la diabetes. La retinopatía diabética es una enfermedad de los pequeños vasos de la retina, que es la capa que recubre la parte posterior del ojo y que percibe la luz.

El avance de la retinopatía diabética inducido por el embarazo puede ser una amenaza para la vista. Por ello las embarazadas diabéticas deben realizarse controles periódicos, pues hasta un 30% de diabéticas previas desarrollan retinopatía durante el embarazo.

En definitiva, hemos de estar alertas ante cualquier síntoma que afecte a nuestra visión y si son continuados acudir al especialista. La clave para una correcta salud visual durante el embarazo es adoptar medidas de prevención, como evitar la retención de líquidos, y mantener un adecuado control.

Vía | El Universal

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